Startups y financiación inicial: ¿por dónde empezar?

Startups y financiación inicial: ¿por dónde empezar?

Como fundador de una startup, orientarse entre las distintas opciones de financiación puede resultar abrumador. Preguntas como «¿cuál es la mejor forma de atraer inversión?» o «¿conseguirá mi propuesta convertirse en algo más que una buena idea de negocio?» están muy presentes en las primeras etapas, y encontrar la vía de financiación adecuada no siempre es sencillo.

Conseguir el tipo de financiación adecuado es fundamental para que una startup pueda avanzar y convertir su visión en realidad. A continuación, analizamos con más detalle algunas de las opciones de financiación inicial disponibles y qué puede aportar cada una a tu negocio.

¿Qué es la financiación previa a la fase semilla (pre-seed)?

La financiación previa a la semilla (pre-seed) es la primera aportación de capital destinada a ayudar a una startup a convertir una idea en un modelo de negocio viable. Las cantidades suelen ser relativamente reducidas y, en muchos casos, proceden de los propios fundadores, familiares, amigos, campañas de financiación colectiva o inversores ángel.

En esta fase, el riesgo de fracaso de una startup es elevado, por lo que los inversores suelen fijarse más en la experiencia, las capacidades y el potencial del equipo fundador que en resultados ya demostrados. Por eso, los fundadores que muestran conocimiento del sector y capacidad de liderazgo suelen tener más opciones de generar confianza que una propuesta atractiva que no cuente con un equipo sólido detrás.

La financiación pre-seed también puede servir para demostrar que una idea está preparada para atraer rondas de inversión más importantes. Dos ejemplos conocidos son Monzo y Revolut, dos de los primeros bancos británicos basados en aplicaciones, que recurrieron a financiación en fases iniciales para poner en marcha sus propuestas de banca digital.

¿Qué es la financiación semilla?

Al igual que la financiación previa a la fase semilla, la financiación semilla es una inversión en una etapa inicial y suele representar la primera aportación formal de capital que una empresa necesita para lanzar un producto mínimo viable (MVP). A partir de ahí, puede demostrar que es capaz de aportar valor a los clientes de su mercado. Esto resulta fundamental para aumentar las posibilidades de éxito en la siguiente ronda de financiación.

Las rondas posteriores de financiación se identifican alfabéticamente, de la Serie A a la Serie E, y siguen basándose habitualmente en la obtención de capital a cambio de una participación en la empresa. Estas fases sucesivas de inversión suelen ser cada vez mayores y están pensadas para apoyar el crecimiento, el desarrollo del producto y la expansión a nuevos mercados, con el objetivo de avanzar hacia la rentabilidad. A continuación, repasamos cada una de estas rondas de inversión.

Financiación Serie A

Una vez demostrado el potencial de una startup, la empresa continúa captando capital mediante una ronda Serie A, normalmente procedente de fondos de capital riesgo. A menudo se considera una ronda decisiva, ya que muchas startups encuentran dificultades para acceder a este siguiente nivel de financiación. Además, las decisiones que se toman en esta fase pueden condicionar de forma importante el desarrollo futuro del producto.

Financiación Serie B

La financiación Serie B suele destinarse a empresas que ya han demostrado su potencial de crecimiento y ofrecen perspectivas atractivas de rentabilidad y retorno para los inversores. Normalmente procede de fondos de capital riesgo, incluidos en muchos casos algunos de los que participaron en rondas anteriores. Al contar ya con resultados demostrados y un nivel de riesgo menor, estas rondas pueden resultar más atractivas para los inversores. En 2023, se señaló que el importe medio de una ronda Serie B era de 33,9 millones de libras, frente a los 4-10 millones de libras habituales en una Serie A.

La financiación Serie B suele utilizarse para lanzar campañas publicitarias a gran escala, aumentar el reconocimiento de marca y contratar perfiles clave para el crecimiento de la empresa.

Financiación Serie C

El objetivo de una ronda Serie C es acelerar el crecimiento de una empresa, ya sea entrando en nuevos mercados, desarrollando nuevos productos o adquiriendo otras compañías.

En esta fase, los elevados niveles de riesgo asociados a las primeras etapas de inversión se han reducido considerablemente. Como resultado, este tipo de rondas suele atraer el interés de firmas de capital privado, grandes entidades financieras, bancos y fondos de inversión.

Este tipo de financiación es clave para que una empresa consolide su posición en el mercado y amplíe sus operaciones.

A menudo, en esta etapa, las empresas empiezan a preparar posibles estrategias de salida y, por ello, muchas deciden no continuar con rondas posteriores como la Serie D, la Serie E o las siguientes.

Financiación Serie D

Aunque las empresas que buscan este tipo de financiación ya suelen estar consolidadas en el mercado, pueden necesitar una aportación adicional de capital para alcanzar objetivos concretos o corregir problemas de rendimiento antes de optar por una salida a bolsa (IPO) —cuando una empresa privada vende sus acciones por primera vez en un mercado bursátil— o por una adquisición.

En esta fase, la empresa suele contar con una valoración elevada y los inversores pueden incluir una combinación de firmas de capital riesgo, capital privado, fondos de inversión e inversores estratégicos.

Solo una pequeña parte de las startups continúa hasta la siguiente fase de financiación.

Financiación Serie E

Las empresas que llegan a esta fase suelen buscar financiación por motivos similares a los de una ronda Serie D. La financiación Serie E puede ser un paso importante para startups ya maduras, con un modelo de negocio demostrado y una presencia significativa en el mercado, que quieren seguir creciendo y prepararse para posibles opciones de salida.

Entre las empresas conocidas que han pasado por esta ronda de financiación se encuentran Airbnb, la popular plataforma de alquiler vacacional, que utilizó capital adicional para seguir mejorando su plataforma, y Uber, que destinó financiación adicional al desarrollo tecnológico.

Otras formas de financiación

Las startups no tienen por qué depender exclusivamente de las rondas de inversión para demostrar la viabilidad de su propuesta de valor. Existen muchas otras formas de conseguir financiación, desde la financiación colectiva y el capital riesgo hasta los préstamos, los inversores ángel o la autofinanciación (bootstrapping), en la que los propios fundadores financian el negocio con sus recursos y con los ingresos que va generando la empresa.

Las startups también pueden recurrir a subvenciones públicas y otros programas de apoyo, como los ofrecidos por Innovate UK.

Sea cual sea la vía que elijas para conseguir financiación, hay algo que conviene tener presente: los inversores buscan una visión convincente y un conocimiento profundo del entorno, desde las tendencias económicas y las necesidades de los clientes hasta la evolución del mercado o los requisitos normativos. Pero eso no basta. La capacidad estratégica y la resiliencia también son fundamentales. Los fundadores que saben combinar visión, conocimiento y estrategia están mejor preparados para superar obstáculos, detectar oportunidades y convertir una idea innovadora en un negocio sólido.

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